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Canción de los amantes


Me regordeaba del control, presumía, lucía orgullosa el no ceder ante las caricias del lujurioso tentador, mordía mis labios reprimiendo las reacciones de la piel ante su aliento, fingía inocencia, fingía indiferencia, disfrazaba el temblor de las piernas, mentía sobre la humedad en mi sexo.
Él se abrió paso, buscó formas, como un depredador acechando a su presa, ideó estrategias, inteligente, audaz, atractivo y desafiante, doblegó mis fuerzas y acostumbró mi cuerpo a su escutrinio para que sólo lo necesitara a él.
Su presencia actúa como dulce imán al placer, invitándome a sus brazos como el hipnotizante canto de las sirenas, caeré de nuevo, lo sé desde el momento en que lo descubro mirándome de esa forma, ojos que tratan ver a través de mis ropas, labios que forman una mueca de arrogancia dejando al viento una nueva declaración de guerra, "serás mía" susurra a mi oído.
Preparo mi actuación, indiferencia, control, ambos se desvanecen mientras me tambaleo hacia la pared, besos ardientes me dejan los labios dolorosos, caricias dejan torturadores hormigueos, se torna la mente en blanco, el enemigo ha ganado terreno, se ha despojado de las prendas que le estorban, lo veo, admiro la belleza del cuerpo masculino, entonces él se regordea, presume y vuelve atacar, lo sabe, tiene el triunfo asegurado, juguetea con mi cuerpo, ya no hay protestas, ya no hay máscaras que cubran los deseos carnales, me pierdo, me entrego y entonces nuestros jadeos se entonan y cantan una canción que sólo los amantes pueden entender.

15:14

A veces

A veces quiero enredarme entre sus brazos por largo tiempo, disfrutar del aroma de su cuerpo y besar su cuello con ternura, que el alba pase desapercibido, sin preocuparme por cuántas veces ha salido el sol detrás de las montañas desde el momento en que me perdí en él.

A veces necesito pasar mis dedos sobre su espalda y bajarlos dibujando el rastro que deja su columna en la piel, acariciar con mi pierna la suya disfrutando las cosquillas que me causan el roce de sus vellos...

A veces sólo deseo estar desnuda sobre él, tranquila sólo pensando en el ritmo de su respiración y escuchando el canto que entonan sus latidos...

...Y sin querer, despierto sus pasiones, entonces mi noche tierna de simples caricias se vuelve frenética, los latidos me ahogan y mi tranquilidad se convierte en ansiedad por satisfacer la nueva necesidad que ha surgido en mi interior, necesidad que me provoca otra de ser llenada por él, mi cuerpo se vuelve loco junto al de él, nos movemos a un compás más intenso, nos movemos hasta tocar el cielo y caer de nuevo como simples mortales...

Entonces, con la respiración agitada, el sudor y el cuerpo aún excitado, vuelvo a abrazarlo con la esperanza de que vuelva la felicidad que experimentaba antes, a veces lo logro, pero él duerme y yo lo disfruto en silencio.

A veces soy...

Maya Q.