lunes 31 de marzo de 2008

Déjame ir...


HUNTER - DIDO
...If you were a king up there on your throne
would you be wise enough to let me go
for this queen you think you own.

Wants to be a hunter again
wants to see the world alone again
to take a chance on life again
so let me go, let me leave.
For the crown you've placed upon my head
feels too heavy now
and I don't know what to say to you
but I'll smile anyhow
and all the time I'm thinking, thinking...
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Cada vez que estoy con él no dejo de preguntarme si éso es lo que realmente deseo, cuando el momento es feliz y no hay pleitos, veo todas sus aptitudes, sus preciosas cualidades, cuando discutimos observo cada uno de sus defectos, tratando de averiguar si podré amarlos, porque amar a una persona es querer sus cualidades y enamorarte de sus defectos, no soy de las que piensa que se casará y luego tratará de cambiar al hombre, no, éso me parece estúpido, las personas siempre tratamos erróneamente de cambiar a los demás, hacemos que ellos se amolden a nosotros, los forzamos y después surgen los problemas, problemas que nosotros mismos plantamos.
No quiero eso, no quiero que un día el me vea y diga: "ya no eres la mujer de la que me enamoré", entonces todo se marchitaría y se quebraría como hoja seca al viento. Si, lo sé, soy una insegura, pero ¿tiene algo de malo serlo?, digo ¿hay alguien que no lo sea?, en algún momento dudamos, siempre, no somos perfectos, no nos exijamos perfección.
Dime algo Leilene, cuando estabas con tu esposo, ¿no te daban a veces ganas de estar sola?, me refiero al compromiso mismo, a irte y alejarte por unos momentos de todo, ¿podías mirarlo a los ojos y sonreirle cuando esos pensamientos te inundaban?...
En el viaje al D.F., mientras el dormía a mi lado, yo estaba en vela (por mi enfermedad, luego cuento), me quedé observándolo, tendido allí pasivo con su respiración tranquila y la luz de la televisión bañando su rostro, LO AMO gritaba mi corazón, aceptaría la vida que me deparaba con él gustoza, le entregaría mi cuerpo y mi alma, mis hijos, pero entonces me dio un extraño deseo de bajarme de la cama y apartarme, quise estar sola en la habitación, envolverme en las cobijas y dejarme llevar por el vacío, entonces su mano rozó mi pierna dejándome sentir su dulce calor corporal, aquel del que había disfrutado toda la semana, aquel que me había hecho sentir una diosa entre sus brazos, asustada lo abracé con fuerza sintiendo su desnudez, él olió mi cabello y me preguntó cómo estaba, mientras yo lo cubría con la cobija.
Ésa noche no dormí, no tanto por el vómito o los constantes dolores estomacales, sino porque el extraño deseo me había hecho dudar sobre lo que quería. ¿Debo continuar el camino que llevo o detenerme y tomar la vereda que se aparta de él?
No quiero... me lastima de sólo pensarlo, pero si algún día su deseo llegara a ser estar con alguien más, ¿podría dejarlo marchar?... Siempre he dicho que dejaría marchar a quien amo si no quiere estar conmigo, pero es demasiado fácil hablar de más, lo difícil es cumplir la palabra.

2 confidentes.:

MM dijo...

me agrada tu blog, aunque leí poco. cuando tenga oportunidad me adentraré más en el mismo.

te dejo saludos y una invitación para que visites mi blogcito

http://manzanamordida.blogdrive.com

¡saludos!

Maya Qatar dijo...

Espero tu visita pronto, le echaré una hojeada al tuyo.

 
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