domingo 30 de marzo de 2008

¿Interesante?

Antes de salir de vacaciones de semana santa, estoy hablando de hace casi un mes, hubo un festival de cine internacional donde vivo, es importante porque la universidad a la que asisto es la cede misma del evento, esta vez ningún hotel patrocinó, sólo Cinépolis (inches codos), total, por obligación (tareas, ya saben, los maestros aprovechan los eventos para dejar tareas de "sumo" interés), y más que nada curiosidad, fui a las funciones gratuitas que se presentaron en el auditorio de la escuela, a ver qué encontraba.

Con lo que me topé, podría resumirlo en una sola palabra, “interesante”, pero ¿qué conllevaría el significado de ella? Bueno, el significado dice que es algo que interesa o por lo que se siente interés, e interés mismo es un valor de aprecio por una cosa o persona [Nota: Chequé la Rae]. Ahí es dónde comienzo a dudar si realmente fue interesante o no, mientras escribo aún no lo sé con certidumbre.

Como iba diciendo, me pareció interesante, iba con el pensamiento de que vería unos cortos quizás muy aburridos o sumamente extraños, “me siento unas dos horas a ver pendejadas y listo, me retiro”, sin embargo cuando llegué al auditorio, todos estaban sentados con los ojos cerrados, mientras que de unas bocinas salía un sonido infernal, desde chillidos agudos, de esos que hacen que te den ganas de gritar a todo pulmón con la esperanza de contrarrestar el sonido y rogar que tus oídos no truenen en el intento, hasta gritos de desesperación o voces de “ultratumba” que te ponen la piel de gallina, sinceramente me quedé muda como los demás, aunque yo por distintas razones, no entendía qué diablos estaba pasando, entonces avancé por el pasillo y me senté en un lugar, obvio en los de atrás, mientras más lejos de ésas bocinas mejor, no soy masoquista tampoco.

Ahí fue cuando comencé a preguntarme, ¿no era un festival de cine el que vine a ver?, miré hacia la pantalla blanca pero nada se proyectaba sobre ella, luego recorrí el lugar con los ojos, bocinas y nada más bocinas, torcí el cuello hacia atrás para ver el proyector y éste estaba apagado, llegué a la conclusión de que era una película de sonidos, jamás había “visto” una, bueno jamás había presenciado una, sería la primera vez y con la imaginación que tengo quizás resultaría interesante, entonces cerré mis ojos y me dejé llevar por el mar de sonidos, como dice mi abuelo: “flojito y cooperando”, de inmediato la música y los gritos me envolvieron, la negrura que apreciaba cambió a tonos más siniestros, ¡DETENTE! ¡HUYE!, cada vez que una palabra de esas sonaba, me hacía saltar de la silla y abrir los ojos, la manera brusca en la que eran pronunciadas no me ayudaban a relajarme, entonces uno de los asistentes se acercó y pidió que nos sentáramos más abajo, donde las bocinas se “escuchaban mejor”, ahí voy a sentarme obediente, volví a hacer el intento, cerré los ojos y me dejé llevar sin decir ni un pío, otra vez me entró desesperación, la piel se me puso de gallina y miles de escalofríos me recorrieron una y otra vez, desde la nuca hasta los dedos de los pies, entonces me di cuenta que no lo soportaría y abrí los ojos, el resto de la función me la pasé vigilando a mis compañeros.

Al final, resultó que había presenciado un corto llamado “Cine para ciegos”, un experimento que unos amigos habían desarrollado durante años, la controversia se desató cuando varias personas discapacitadas comenzaron a opinar sobre la rudeza de los sonidos, no los culpo, eran horribles, pero se dio una confusión, las personas vieron el título “Cine para ciegos” y lo interpretaron como tal, sin embargo, eran sonidos, sin historia alguna, nada lineal, nada concreto, sólo sonidos que te hacían sentir desde relajación (que jamás sentí) hasta desesperación e ira, jamás se había pensado que fuera para los ciegos en sí, sólo le dieron ése título al corto, creo que pudieron haber dejado en claro eso, o mínimo ahorrarse la molestia y haberle puesto otro título al track (porque corto no era), igual cada quién su opinión.

Después de descansar mis oídos, y vaya que descansé cuando todo eso se acabó, nos pusieron unos cortos, el primero uno llamado el “Quinto Penalti” que fue sumamente interesante (por el lado bueno), se trataba de dos mejores amigos, uno era el mejor portero del barrio y el otro el mejor delantero, ambos tenían el sueño de que les pagaran por jugar fútbol, entonces se les presenta la oportunidad, mientras jugaban a penaltis, un hombre importante los grababa, después les dice que sólo contratará a uno, al mejor, ellos deciden decidirlo a Quién gane el penalti, sin embargo se dan cuenta que en sí el trabajo no vale su amistad y lo dejan inconcluso (el quinto jamás lo tiran), después ambos entran a trabajar a un equipo de fútbol, de mucho menor calidad y quizás dinero de patrocinadores, pero igual era su sueño, les pagaban por jugar.

El segundo, era el de “La peste de Janice”, contaba la historia de un juego de crueldad y estupidez, a mi parecer, que constaba en decir “te pasé la peste de Janice” mientras tocabas a otro con asco, entonces una vez que no la tenías corrías del que la tenía, Janice era una niña pobre, cuya madre trabajaba como conserje en la escuela a la que asistía, al parecer tenían problemas económicos y la niña tenía que portar ropa usada que le quedaba muy grande, las demás niñas, teniendo unas vidas más cómodas se burlaban de ella diciendo que tenía una peste, jamás le hablaban, sólo una niña la trataba como una igual incluso se hicieron amigas, total Janice toca a su amiguita a mitad de la clase y todas se le quedan viendo, esperando a que la niña diga “te pasé la peste de Janice”, sin embargo ésta se queda en silencio y sigue escribiendo lo que dice la maestra como si nada, ahí termina el juego y el corto.

Observé otros dos, uno sobre unas chicas lesbianas, que emocionó a mis compañeros, no se qué les emociona, el que sean lesbianas les dará show si, pero no pueden unirse, se quedarían con las ganas, en fin, no los entiendo, total lo que vimos en pantalla no era nada feo, la niña estaba enamorada de su compañerita y le tomaba fotos a escondidas (cosa que yo llegué a hacer en secundaria cuando un chico me gustaba, incluso llevé esas fotos de viaje conmigo a cancún, por estupidez las perdí y jamás las volví a ver, aunque al chico lo veo seguido, ya no me gusta nada), al final resultó que la otra también la quería y un beso inocente y fin. Otro corto, que por cierto tenía un título peculiar “La Pucha vida”, me río nomás de acordarme, era la historia de una viejita que vive en una selva, en un jacalito, relatada por ella misma, que de no ser por los subtítulos en inglés no le hubiera entendido muchas cosas debido a que su voz no se prestaba mucho al entendimiento. Platicó de qué trabajaba a diario, de su hija y su difunto esposo. El mensaje implícito: Al final siempre estamos solos.

Hubiera visto más de no ser porque la tripa aprendió del "Cine para ciegos" y comenzó a hacer sus sonidos agudos, me zumbaron los oídos y tuve que salir a comer, no volví a entrar.
Así que, ahora me queda claro, realmente fue interesante, en cierta parte. Esperaré al siguiente año para ver qué nos traen, quizás otra pucha vida no estarían tan mal, cine adulto quizás, deberían, tanta inocencia agota.

 
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