Llega Julio y con ello mis esperanzas de ir a un concierto, uno que jamás se ha acercado tanto a mi ciudad, como tonta mantengo la ilusión de ir con mi pareja, pasan los días y dice que sí, mi rostro se ilumina como si lo estuvieran enfocando con una lámpara de halógeno, investigo sobre los lugares y los precios, imagino las luces, los gritos de emoción y los acordes de la guitarra eléctrica, justo cuando comienzo a escuchar el coro en mi mente, mis planes se van al suelo y en picada. Entonces, me regreso a buscar la piedrita con la que me tropecé, pero no, no hubo ninguna piedrita, reviso mi tacón y tampoco está en mal estado, ¿qué había pasado? ¿cuál fue el error en mis movimientos?, ahí descubro que ni siquiera el error fue mío, fue sólo que a mi pareja no le gustaba "esa" música y a joderse, no hay de otra.
Callada me quedé, callada porque lo entendí, entendí el por qué de su decisión y decidí no rogar, ni mucho menos recriminarle o molestarme con ello, cuando dijo que no quería ir, sólo dije: "Bueno, entonces no vamos" y sonreí, sonreí de felicidad, entonces doña mentira también me sonrió.
-¿Estás segura de ello?
-¡Claro!, si tú me invitaras al concierto de fulanito yo no iría y no me gustaría que me obligaras a ir, por ello mismo no te obligo a tí, ya habrá otra ocasión, o mejor aún, vamos a un concierto cuyo cantante nos guste a ambos.
-Ahhh como Fulanita.
-No, fulanita no me gusta.
-Menganita?.
-Tampoco.
-¿No pagarías por ver a Perenganita?
-No, ni gratis.
Sí, efectivamente mi plan surgió efecto, se olvidó del tema y no hubo problemas entre nosotros, pero en mi mente aún rondaban las voces, el sonido de la guitarra y el corro, se pasearon entre mis neuronas durante días, días en los que escuché la música de la banda una y otra vez (en la PC), rogando porque en unos dos o tres años volvieran a la ciudad y soñando con que yo iría a disfrutarlo, hasta ahora que mi novio volvió a tomar el tema de los conciertos:
-Ahh mira, va a venir una banda, ¿quieres ir a verla?.
-Nah, no me gustan tanto como para viajar.
-Pero es gratis.
-Viajar y luego gratis, imagínate cuántos no estarán allí.
-Tienes razón, ¿Qué te parecen los mtv? También serán cerca.
-No, no me gustan los cantantes de ése canal, es que no salen de lo mismo. Si voy a un concierto quiero que sea de un artista de fama internacional y que no sea de los que hacen playbacks en programillas de televisión abierta.
-Ah... ¿A qué conciertos sí irías?.
-Iría a ver a Fulanito. (La misma banda por la que me había ilusionado antes)
-Ahh... No me gusta, estoy esforzándome porque me guste y no nomás no.
-Es que no es de esforzarse, lo que te gusta, te gusta, lo que no, no.
-Si uno se esfuerza puede gustarte algo.
-No confundas gustar con tolerar.
-Mira que cuando mi hermano ponía mucho su música yo la odiaba, y ahora me gusta.
-La toleras, no te gusta.
Unos cuantos bla, bla, blas después...
-¿Entonces ése grupo sería el único al que irías?.
Sí, efectivamente, ése grupito que mi querido y adorado detesta, es al que más tengo ganas de ir a ver y de hecho al único, al cual sería capaz de enfrentarme a mi terror a la multitud y estar en primera fila cantando los coros una y otra vez, como si el cantante me fuera a escuchar, pero le dije que no, que había otros grupos que vería antes que a ellos y volvió la calma, al igual que doña Mentira volvió a sonreirme.
Mentí, mentí con toda la intención de mentir, mentí con la intención de que no se sintiera mal, pero aún después de decirle eso, mi mente aún escucha el coro, y mucho más secretamente anhelo con un día ir al concierto, aunque eso implique no contar con su compañía.
Callada me quedé, callada porque lo entendí, entendí el por qué de su decisión y decidí no rogar, ni mucho menos recriminarle o molestarme con ello, cuando dijo que no quería ir, sólo dije: "Bueno, entonces no vamos" y sonreí, sonreí de felicidad, entonces doña mentira también me sonrió.
-¿Estás segura de ello?
-¡Claro!, si tú me invitaras al concierto de fulanito yo no iría y no me gustaría que me obligaras a ir, por ello mismo no te obligo a tí, ya habrá otra ocasión, o mejor aún, vamos a un concierto cuyo cantante nos guste a ambos.
-Ahhh como Fulanita.
-No, fulanita no me gusta.
-Menganita?.
-Tampoco.
-¿No pagarías por ver a Perenganita?
-No, ni gratis.
Sí, efectivamente mi plan surgió efecto, se olvidó del tema y no hubo problemas entre nosotros, pero en mi mente aún rondaban las voces, el sonido de la guitarra y el corro, se pasearon entre mis neuronas durante días, días en los que escuché la música de la banda una y otra vez (en la PC), rogando porque en unos dos o tres años volvieran a la ciudad y soñando con que yo iría a disfrutarlo, hasta ahora que mi novio volvió a tomar el tema de los conciertos:
-Ahh mira, va a venir una banda, ¿quieres ir a verla?.
-Nah, no me gustan tanto como para viajar.
-Pero es gratis.
-Viajar y luego gratis, imagínate cuántos no estarán allí.
-Tienes razón, ¿Qué te parecen los mtv? También serán cerca.
-No, no me gustan los cantantes de ése canal, es que no salen de lo mismo. Si voy a un concierto quiero que sea de un artista de fama internacional y que no sea de los que hacen playbacks en programillas de televisión abierta.
-Ah... ¿A qué conciertos sí irías?.
-Iría a ver a Fulanito. (La misma banda por la que me había ilusionado antes)
-Ahh... No me gusta, estoy esforzándome porque me guste y no nomás no.
-Es que no es de esforzarse, lo que te gusta, te gusta, lo que no, no.
-Si uno se esfuerza puede gustarte algo.
-No confundas gustar con tolerar.
-Mira que cuando mi hermano ponía mucho su música yo la odiaba, y ahora me gusta.
-La toleras, no te gusta.
Unos cuantos bla, bla, blas después...
-¿Entonces ése grupo sería el único al que irías?.
Sí, efectivamente, ése grupito que mi querido y adorado detesta, es al que más tengo ganas de ir a ver y de hecho al único, al cual sería capaz de enfrentarme a mi terror a la multitud y estar en primera fila cantando los coros una y otra vez, como si el cantante me fuera a escuchar, pero le dije que no, que había otros grupos que vería antes que a ellos y volvió la calma, al igual que doña Mentira volvió a sonreirme.
Mentí, mentí con toda la intención de mentir, mentí con la intención de que no se sintiera mal, pero aún después de decirle eso, mi mente aún escucha el coro, y mucho más secretamente anhelo con un día ir al concierto, aunque eso implique no contar con su compañía.



2 confidentes.:
Maya! porqué no fuiste al concierto?! Entiendo que hayas querido ir en compañía de tu novio, pero cuando la otra parte no puede, no quiere o simplemente no se da, acuerdate que cuentas contigo misma para cualquier cosa. Después estan las amigas. Al menos así lo veo yo.
Sigue escribiendo, me gusta mucho su blog y me identifico con muchas de las cosas que escriben, a veces hasta me dan ideitas para escribir en el mío :) jiji.
Saludos a las dos y buena suerte con tu chico!
No fui porque el concierto me quedaba en otra ciudad y Leilene estaba hasta el cuello de trabajo, así ni cómo molestarla, mejor me aguanté las ganas. Total, no creo que sea el único concierto que lleguen a dar.
Ahhh y ya hay un grupo mucho más importante que ése jajaja. Lo que son las cosas.
Gracias por todo Manzanita!
Vuelve pronto!
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