Oh mi dios, desde Julio no posteo, ¿qué pasa conmigo? ya estamos casi a punto de acabar septiembre, se termina el año y debo cumplir con mi meta, cumplir un hermoso año de bloguera en compañía con Leilene. Así que manos a la obra.
Les cuento algo rápido, ahorita estoy a punto de salir, uyy qué novedad, se me hace que le hablaré a Leilene por si quiere salir de party, mi amigo (el que antes había llamado C) cumplirá años dentro de poco y aunque no entiendo el porqué celebrarlo antes, ya estoy casi lista, una falda corta de mezclilla, obviamente tanga del color de la blusa y piernas completamente depiladas, no es que tenga un vello así que digas "pero qué barbaridad, esa debió ser ESO en otra vida", para mi suerte no, mi mamá es lampiña y yo heredé unos vellos delgados y rubios, sí, rubios.
Pues estaba preparándome el maquillaje, que por cierto, es una joda, sí, tú hombre, si lees esto, debes de saber que maquillarse es un arte, un arte difícil y un poco molesto, tan sólo trata de pintarte una línea perfecta con un lápiz en la línea inferior del ojo (en el lagrimal), apuesto a que te picarás el ojo más de una vez, eso si no te acobardaste al intentarlo antes, es que todo esto es un martírio, pero oh vanidad, nos gana. Es que todas queremos ser hermosas, ya lo somos, pero queremos serlo más, ¿por qué? para las comparaciones, para ganar piropos y poder sentirnos totalmente atractivas, y por ello comienzan las torturas, la depilación de piernas y de otros lugares íntimos, el sacar las cejas para que el delineado sea perfecto, el cortarse las uñas y pintarlas (esto último yo nunca lo hago, lo detesto), el acomodar el rímel para que no manche la piel al cerrar los ojos con fuerza si tu novio te da un org...ulloso beso, el pintar los párpados de colores que combinen con tu ropa, tus ojos, tu tono de piel y que el resultado de ello no te haga lucir como cepillín.
Es que, todo eso es un arte y deberían de apreciar el esfuerzo, porque así volveremos a ponernos bellas para ustedes. Una vez mi novio me dijo:
-Estás hermosa...
-Gracias
-Pero te ves mucho más hermosa sin maquillaje.
Claro como muy boba que soy le dije que no exagerara, aunque puedo decir que me ha visto sin nada, una vez me encontró totalmente, pero horripilantemente en fachas (léase modorra, con piyama y con lagañas adornando los ojos), aterrorizada como cualquier mujer lo estaría, lo dejé pasar a la casa no sin antes casi gritarle:
-¿Qué demonios haces aquí?
-Eh... vine a saludarte
-¿Qué?! avisa antes! ¿para qué crees que inventaron los teléfonos? Argh!- Decidida me fui hacia los escalones para bañarme, pero él antes me agarró de la mano y me detuvo.
Me calló, el maldito se me aventó de tal forma que me atrapó entre sus brazos y entonces se dedicó a saborear mi boca durante un largo momento, un largo momento que se me hizo el más eterno y el más delicioso de ése día (es que he tenido otros mejores), me dejó completamente sin aliento, muda lo contemplé con mi cabello todo alborotado (me acababa de levantar), el cuerpo adormilado y las piernas temblorosas.
-No te hablé porque quería encontrarte en todo el esplendor de tu belleza, sin perfumes, sin shampoo, sin cepillarse, nada, sólo tú, tu olor, toda tú. - Debo decir que mientras dijo todo eso me estaba oliendo como si trajera un Carolina Herrera en mi cuello.
De no haber sido porque estábamos en mi casa y que aún no me había bañado, ni siquiera desayunado, juro que me lo habría llevado a la cama en ése mismo instante. Palabras cursis cargadas de deseo. El encendedor perfecto para la exitación de una mujer.
Claro, después del baño, el perfume, el peinado, el maquillaje, el calmar los rugidos de tripas (ambos no habíamos desayunado), el que después fuéramos a su casa, le mostrara mi ropa interior y que fuera su conjunto favorito, hizo que viera las estrellas mucho más tarde. Me daría pena con sus vecinos si los conociera, pero ni siquiera me dirigen la palabra, así que para qué molestarse.
Maldita dulce vanidad...
Bien, ya estoy lista, sólo faltan los zapatos de tacón, perfume y cerrar el post.
Deséenme suerte, porque traigo unas ganas!
Saludos,
Maya



4 confidentes.:
Cuando leo tus lineas, creas dos lineas divergentes en la mente y me hace recordar lo volatil de la mente y lo basico y vulnerable que son los instintos y por otro lado la comisidad que se traduce en una mente casi estupidamente decente.
Por un lado la parte instintiva de el mi cerebro mientras lee tu relato se mantiene como impregne perfume de la natura femenina que entra por la nariz y estalla ahi en el creador de ese ardiente gemido, largo y su vez sollosante.
Mientras mi lado estupidamente decente, ese lado que va de lo sublime a lo patetico y viceversa.
Ese no para de reirse. Por dios cuanto hay que hacer para verse lindas y todo para terminar sin ropa, con un perfume mezclado y maquillaje agotado.
Si les es consuelo lo vale. No conozco a hombre que se resista a un hermosa y sugestiva vanidosa.
(Olvide firmar arriba)
(Por cierto tu imagen es altamente sugestiva, aah y cuando algo de lo escrito te parezca grotesco o fuera de lugar hazmelo saber, por favor)
Virtual Anonimo
De patético todos tenemos algo, en especial esa clase de actitudes que disfrutamos (aunque algunos no lo admitan), el verse cada cuatro horas al espejo para verificar que el pelo sigue en su lugar, el comprobar que el pantalón elegido esa mañana realmente luce el trasero firme que tanto te has empeñado en mantener, en cierta parte es risible, pero el sentirse deseado es primordial para nuestra autoestima, significa que eres atractivo, bello y antojable (adoro esa palabra), ¿a quién no le gustaría serlo? ¿a quién no le gusta que le digan lo atractivo que se ve con ese traje, lo sexy que se ven las piernas con esa falda?.
Si con arreglarte una hora tendrás a tu hombre a punto de la combustión espontánea, medio mundo halagándote y la otra mitad envidiándote, por supuesto que lo vale, hasta le dedicas más tiempo en ocasiones especiales.
(Cuenta con ello)
Besos,
Maya.
Estas en lo cierto.Cuando el esmero es largo para verse radiante, y ves a la pareja como se le abren los ojos o bien como su mirada de deseo pentetra, sabes que lo haz logrado.
Desde luego que somos vanidosos, pero la verdad es que amamos que ustedes lo sean. Nada como un rostro bello, unos pechos sugerentes y esa minifalda que incita a ser arrebatada.
Es placenteramente agonico el pasaje.
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